PRESENTACIÓN

La presente página pretende:

 

(i)        proporcionar al público en general una información rigurosa sobre los riesgos y peligros que entrañan las prestaciones odontológicas ofrecidas por cualesquiera personas no legalmente autorizadas ni profesionalmente cualificadas para realizarlas, y, en particular, por ciertos protésicos dentales que se arrogan funciones de los dentistas, sin tenerlas, en diversas propagandas y actuaciones intoxicadoras e inveraces, dirigidas exclusivamente a obtener ilícitamente lucro económico, a expensas de la buena fe de las personas crédulas, que podrían verse seriamente perjudicadas en su salud;

 

(ii)       facilitar a los pacientes potencialmente perjudicados, el asesoramiento para detectar y defenderse de los daños eventualmente causados por falsos dentistas intrusos, y reclamar las pertinentes indemnizaciones por dichos daños y perjuicios

 

(iii)      proveer una información plural, veraz y contrastable a los profesionales protésicos dentales en particular, al objeto de poder desmentirles y probarles meridianamente las falacias, tergiversaciones y promesas quiméricas con que, desde algunos sectores de sus dirigentes, se les está causando falsas expectativas y, con ellas, una desestabilización en las relaciones con los dentistas y un conflicto interprofesional donde no existía ni debería existir.

 

 

Verificación

 

Sugerimos a los lectores que pudieran sentirse confundidos con otras informaciones contrarias que contrasten la veracidad de cuanto aquí se informa y presenta, para comprobar que es verdad y no ser más presa de la manipulación.

 

 

Profesiones complementarias, pero distintas y sin solapamientos

 

Las profesiones de dentista y de protésico dental están obligadas a entenderse y relacionarse. Cada una tiene su papel, diferente del papel de la otra, y sus profesionales tienen el indiscutible derecho de marcar los honorarios que libremente decidan para valorar su trabajo. Luego será la libre competencia en las ofertas y demandas, tanto en los aspectos económicos como en calidad, la que marcará la distribución de trabajos y las inevitables desigualdades entre unos protésicos y otros, y entre unos dentistas y otros. No olvidemos que los buenos profesionales, los que proporcionan calidad, cualquiera que sea su profesión, superan exitosamente las grandes crisis económicas.

 

Ese debe ser el objetivo: elevar la calidad, y no el invadir las funciones profesionales de los otros, para desempeñarlas más baratas pero… mal (lo que a la postre es... muchísimo más caro, por lo nocivas o dañinas que en materia de salud pueden resultar los productos sanitarios y los tratamientos mal hechos).

 

Sin embargo, desde un sector de dirigentes colegiales de los protésicos dentales se está pregonando la falsa idea, cual si fuera verdad, de que los protésicos dentales tienen competencias de los dentistas para realizar tratamientos y rehabilitaciones prostodóncias y correcciones ortodóncitas, cuando el hecho real es que cada día hay más pronunciamientos en contra, tanto de las Administraciones Sanitarias como de los Tribunales, que un sector de los dirigentes de éstos oculta y distorsiona en sus medios de propaganda (que no de saludable y veraz información).

 

Queremos que se conozcan estos pronunciamientos sobre las funciones reales y sobre las limitaciones y prohibiciones de los protésicos dentales, o al menos facilitar el libre acceso a ellos, y por eso los iremos ofreciendo puntualmente en esta pantalla. Todos coinciden en lo mismo, haciendo cada vez más evidente que los anhelos del denturismo sólo tienen cabida en la fantasía o en la ilegalidad, aunque sus ideólogos se empecinen en una huida hacia delante, que arrastra a los verdaderos protésicos hacia posiciones de duda y de sospecha.

 

Es a éstos, a los protésicos vocacionales que trabajan legal y honestamente en lo que están preparados y autorizados para hacer, a quienes queremos recordarles especialmente que la Organización Colegial de los Dentistas se viene pronunciando abiertamente a favor de:

 

(i)        la conveniencia de separar honorarios de protésico y de facultativo dentista en las facturas al paciente (lo que permite que los pacientes los conozcan, sin enmascarar unos con otros, ni confundir honorarios por unos servicios profesionales con un margen comercial de venta o reventa), y

(ii)       el respeto a los honorarios libres con que cada uno quiera valorar su trabajo y competir en el mercado.

 

No hay, pues, desde dicha Organización ninguna confrontación o pugna con los protésicos que se dedican a hacer su trabajo de manera legal y correcta.

Otra cosa muy diferente son las pretensiones ¡denturistas" de un sector de dirigentes colegiales de los protésicos; es decir, las pretensiones de convertirse en seudodentistas que sin la debida preparación clínica y doctrinal odontológica y arrogándose funciones de los verdaderos dentistas, pretenderían poder diagnosticar, proyectar la concepción y planificación biológica de las prótesis, preparar los dientes (es decir, tallar de nichos, planos guía y muñones), tomar impresiones, obtener las relaciones cráneomaxilares y los registros oclusales, cementar y descementar coronas provisionales, probar estructuras, etc. Éstas son funciones exclusivas de los dentistas, que requieren una formación universitaria específica y compleja y para las que sólo dichos facultativos están legalmente autorizados, de la misma manera que la fabricación de la prótesis no está al alcance de quien no haya tenido la debida preparación.

 

Contra estos anhelos de legalizar el intrusismo y de vender las prótesis dentales (da igual en tiendas que en mercadillos, expresamente rechazados por nuestra legislación) como ocurre en países tercermundistas, cualquier persona respetuosa con el concepto de salud y con buena conciencia sólo puede estar en contra.

 

 

Inviabilidad del proyecto denturista

 

La creación del denturismo, como nueva profesión, en impensable en países como España, sanitariamente muy avanzados, por haber una auténtica plétora de dentistas.

 

Habiendo un excedente de ¡dentistas de primera" (con plenas capacidades) en paro o en situación de infraempleo, como actualmente ocurre en España, resulta inimaginable la creación de una profesión de ¡dentistas de segunda" (es decir, dentistas con competencias restringidas, como son los denturistas, creados en unos pocos países para paliar situaciones de escasez de dentistas), porque en esta situación laboral de desempleo o infraempleo la creación de profesiones menores no conduce a una bajada de precios, sino a una innecesaria y peligrosa caída de calidad en una materia tan importante como la salud.

 

Otra cosa sería en situación de falta de dentistas (como la que se dio en esos pocos países en que se creó el denturismo), donde un veloz aumento de oferta mediante la irrupción de profesionales de formación rápida, aunque sea inferior, abarataría los precios y permitiría dar servicios paliativos a una población desatendida por insuficiencia de profesionales.

 

 

Inviabilidad de las atribuciones pretendidas para los protésicos por algunos de sus dirigentes colegiales.

 

Mucho menos pensable es todavía que a una profesión técnica y no clínica, con funciones totalmente distintas a la Odontología y al denturismo, cual es la protésico dental, se le vayan a asignar funciones o competencias de naturaleza clínica. Como sueño puede ser atractivo para quienes no son capaces de vivir de su verdadera profesión y deseen trasmutarse a dentistas o a semidentistas de facto (que jamás de iure, y que es lo que son los denturistas), por gracia de un regalo legislativo, pero no deja de ser una fantasía o quimera sin atisbos de realismo.

 

Los protésicos dentales son profesionales sanitarios que pueden cumplir un papel esencial en la salud bucodental de la población, y lo cumplen cuando desempeñan correctamente el trabajo que la legislación les ha confiado, que es el de fabricar y reparar los productos sanitarios llamados ¡prótesis dentales", necesarios para tratar, restaurar y rehabilitar cierta patología dentaria de tipo destructivo y sus secuelas. Eso es lo que debe ser objeto de su esmero: perfeccionar sus funciones, para ganarse la vida honrada y dignamente mediante el justiprecio de su verdadero trabajo; no el arrogarse competencias clínicas que ninguna Ley ni ninguna jurisprudencia les ha dado, y para la que no han recibido la necesaria preparación.

 

Profesión sanitaria no es sinónimo de profesión clínica, sino de profesión al servicio de la Sanidad.

 

La de protésico dental es una profesión sanitaria, no una profesión clínica.