Aclaración 3.- Es falso que el paciente pueda elegir directamente el protésico dental al margen del dentista

El paciente tiene derecho a conocer a qué protésico le encargará el dentista su prótesis, según acertadamente señala la Sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Contencioso Administrativo, de 14 de enero de 1997, al Recurso de Casación 1576/1992, cuando dice:

  • ¡La Ley 26/84 de 19 de julio, Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios trata de proteger los derechos económicos y de información de los usuarios, entre los cuales ciertamente está, el de saber quien y porqué le cobra". 

El paciente también tiene el derecho de no contratarle el servicio al dentista, si no está de acuerdo con el protésico de la confianza de éste, y en la práctica puede disfrutarlo. 

En efecto, siendo las relaciones entre el paciente y el facultativo dentista las de un contrato de arrendamiento de servicios (y en ocasiones, de arrendamiento de obra), libremente propuesto por el primero y voluntariamente aceptado por el segundo, es evidente que la parte contratante (el paciente) puede desistir de la contratación si las condiciones ofrecidas por la parte contratada (o mejor, ¡contratable") no le satisfacen. Entre estas condiciones están las instalaciones, el trato personal, los plazos, el presupuesto, los compromisos aceptados, las muestras presentadas,..., o el laboratorio de prótesis con el que el dentista trabaja. 

Por lo tanto, en la práctica, el paciente puede, si quiere, elegir protésico dental indirectamente, a través de la libre elección del facultativo dentista. 

Pero, por otro lado, el dentista también tiene el pleno derecho a elegir el protésico dental de su confianza, ya que será aquél, el dentista, quien haya de responder del tratamiento rehabilitador realizado al paciente, 

Para comprender fácilmente el por qué de esta afirmación, si alguna duda existiera, interesa recordar que el protésico es responsable de las prótesis ante el facultativo que las prescibió, no ante el paciente. 

Así lo señalan:

[Obsérvese, y no es baladí, que se excluye tácitamente un tercer tipo de relación,  entre el paciente y el protésico].

  •  Por lo tanto, si la prótesis no satisface los criterios de calidad o las especificaciones que el dentista ha encargado, dado que al aceptarla y colocársela al paciente se hace responsable de ella, es evidente que al dentista no se le podría exigir que admitiera el producto inadecuado de un fabricante que no fuera de su confianza, ni se le podría exigir que asumiera los costes y el trabajo de las repeticiones no debidas a deficiencias suyas, sino, de un tercero que él no ha elegido y se le ha impuesto.

  • el Auto de la Audiencia Provincial de Córdoba, de 25 de julio de 2000 lo expresa con meridiana calidad:

    • Cada odontólogo puede elegir, como cliente que es, al protésico que le ofrezca mayores garantías en su trabajo.

  • La Resolución 446/00 del Tribunal de Defensa de la Competencia, de 12 de marzo de 2001, dice.

    • El cliente de los laboratorios de prótesis es el dentista y no el paciente.

  • La Sentencia de la Audiencia Nacional, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Sexta, al Recurso número 550/2001, señala:

    • La ley expresamente regula el ámbito de su relación profesional [de los protésicos] y en ésta no se encuentra la relación directa con el paciente... y no lo está porque ello sea debido a un olvido del legislador como pretende el Colegio de Protésicos Dentales de Andalucía, sino porque en el marco de la regulación efectuada por las normas citadas no cabe relación directa del protésico con el paciente ya que está regulado de forma expresa que su relación profesional se desarrollará exclusivamente con el odontólogo, con respecto del cual sí existe una previsión de trato directo con el paciente (art. 1 a 4 del RD citado).
      [Véase que en este pronunciamiento se niega expresamente la posibilidad de relación profesional directa entre el paciente y el protésico; y decimos ¡relación profesional" porque cabe una relación de conocimiento personal y de pago de la fabricación, reconocida por la Sentencia del Tribunal Supremo de 14 de enero de 1997, citada y comentada más arriba).

  • Informe del Consejero de Sanidad y Consumo de la Junta de Extremadura, de 5 de abril de 2005.

    • De acuerdo con las sentencias más recientes, entre ellas la de 10 de febrero de 2005, de la Audiencia Nacional, Sección Sexta, en recurso número 550/2001, la legislación regula expresamente el ámbito de su relación profesional y en esta no se encuentra la relación directa con el paciente ya que está regulado de forma expresa que su relación se desarrollará con el odontólogo respecto del cuál sí existe una previsión de trato directo con el paciente (Art. 1 a 4 del citado Real Decreto).
       

 En resumen, el paciente no puede imponer el protésico dental al dentista, aunque tiene el derecho de saber quién es y cuánto cobra por su obra. Ambos, paciente y dentista, son libres de no convenir el tratamiento si discrepan en cuanto al protésico. 

Además, para el paciente es mucho más seguro y práctico limitar su solicitud y sus reclamaciones a la única persona que tiene el deber de responderle por ello: el dentista, que dirigirse a dos personas (dentista y protésico, que podrían tener discrepancias entre sí). Así, en caso de fallos o disconformidades, sabe inequívocamente a quien puede dirigirse y exigirle que le resuelva el problema, a saber: el dentista al que contrató los servicios de rehabilitación, sin necesidad de involucrarse en los posibles conflictos entre éste y el protésico, que podrían responsabilizarse o culparse recíprocamente de los fallos.