Aclaración 2.-  Las ¡prescripciones" no son ¡recetas"

Las prescripciones no son meras recetas, como se dice en los diversos panfletos, interesadamente engañosos, de los Colegios de Protésicos Dentales de Andalucía  Extremadura y Sta. Cruz de Tenerife [recordar], que antes hemos señalado. 

En efecto, las prescripciones protéticas, además de instrucciones escritas, contienen un conjunto de aditamentos físicos tridimensionales, imprescindibles para la fabricación correcta de la prótesis que sólo pueden obtener y preparar los dentistas, como son, por ejemplo:

  • los moldes de la boca o impresiones (tanto provisionales o de estudio, como definitivas), o los modelos de yeso (positivado en escayola de los moldes o impresiones); su obtención está legalmente reservada a los dentistas, según señala el ya citado RD1594/1994 y la jurisprudencia penal; además, la impugnación por parte de la Federación Regional de Protésicos Dentales de Andalucía (germen del posterior Colegio de Protésicos Dentales de Andalucía) de la asignación de esta función a dentistas y cirujanos máxilofaciales por el mencionado RD 1594/1994 ha sido expresamente desestimada por la  Sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Contencioso-Administrativo, de 10 de noviembre de 1999, al Recurso 790/1994,

  • los rodillos o rodetes articulares: unos dispositivos plásticos preprotéticos que el dentista moldea y configura apropiadamente en la boca del paciente para simular y estudiar la tolerancia, funcionalidad y apariencia de las futuras prótesis, y para obtener y transferir al laboratorio la información necesaria para su fabricación, relativa a las características morfológicas y estéticas (perfil, nivelación incisal, inclinación oclusal, volumen y posición de las arcadas dentarias, etc.) y las adaptaciones funcionales (masticadoras y fonéticas);

  • las relaciones de los modelos con las platinas del articulador, que transfieren las relaciones cráneomaxilares obtenidas con el arco facial y los registros intermaxilares;

  • los registros oclusales excéntricos, para la adecuación de los parámetros del articulador a las particularidades individuales de las articulaciones témporo-mandibulares de cada paciente que se va a rehabilitar mediante prótesis;

  • las modificaciones realizadas en las pruebas de las sucesivas fases de la fabricación, que deben acompañar junto con las instrucciones específicas las órdenes de realización de las siguientes fases.

Por lo tanto, en una mera "receta" no se puede recoger la información que el protésico necesitará sucesivamente (y el dentista ha de proporcionarle) durante el proceso de fabricación individualizada  de la prótesis, 

Así se recoge en: